Una frase clara dice quién hace qué. Si el lector tiene que adivinar el sujeto, la frase todavía no está lista.
En el cuaderno suele aparecer “se decidió”, “hubo un avance”, “quedó pendiente”. Esas formas esconden a la persona. Reescribí: “Ana decidió”, “el equipo avanzó”, “yo dejé pendiente”.
No hace falta sonar rígida. Hace falta que se entienda quién actúa. Eso ya corta la mitad del adorno.
Tomá tres frases de un mail tuyo. Si no se ve quién hace la acción, poné el nombre o el “yo”.